San Pablo el Ermitaño
San Pablo el Ermitaño, también llamado Pablo de Tebas, nació hacia el año 227 en la región de la Tebaida, en Egipto. Según la vida escrita de él por san Jerónimo, huyó al desierto siendo joven durante la persecución del emperador Decio, tanto para escapar del peligro como para evitar a un pariente traicionero, y allí, hallando una cueva con un manantial y una palmera, abrazó la vida solitaria de manera tan completa que permaneció en el desierto el resto de sus largos días.
Es honrado como el primer ermitaño cristiano, precursor del movimiento monástico del desierto, viviendo en oración, penitencia y absoluta sencillez, vestido, según se dice, con hojas de palmera entretejidas y alimentado por un cuervo que le llevaba pan. Al final de su vida, san Antonio de Egipto, guiado por Dios, lo buscó, y los dos ancianos ermitaños se encontraron y conversaron; y cuando Pablo murió, hacia el año 341, a la edad de unos ciento trece años, la tradición sostiene que Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones. Es venerado como santo; su memoria se celebra el 15 de enero.
Crucis