Santos y autores

Santa Teresa de Lisieux

Santa Teresa de Lisieux nació con el nombre de Marie-Françoise-Thérèse Martin el 2 de enero de 1873 en Alençon, Francia, y murió de tuberculosis el 30 de septiembre de 1897 en el convento carmelita de Lisieux, con apenas veinticuatro años. La menor de cinco hijas que sobrevivieron —todas ellas entraron en la vida religiosa, y cuyos padres, Louis y Zélie Martin, fueron a su vez canonizados en 2015—, obtuvo permiso especial para entrar en el Carmelo a los quince años. Allí vivió una vida oculta y ordinaria de oración y pequeños sacrificios ofrecidos con gran amor.

Es conocida sobre todo por su 'caminito' de infancia espiritual: la senda de la confianza en la misericordia de Dios y de hacer las pequeñas cosas con amor extraordinario, accesible a todos. A petición de su superiora escribió la autobiografía publicada como Historia de un alma, que difundió su espiritualidad por todo el mundo tras su muerte. Canonizada en 1925 por el papa Pío XI, fue nombrada patrona de las misiones y, en 1997, declarada Doctora de la Iglesia por el papa San Juan Pablo II, una de las pocas mujeres que ostentan ese título.

Citas escogidas

“Mi misión —que se hará más fuerte después de mi muerte— es enseñar a las almas el caminito de confianza y de amor, porque es el camino más seguro hacia los brazos del Padre.”
— Santa Teresa de Lisieux
“He sufrido mucho, y sin embargo no cambiaría mi sufrimiento por todas las alegrías del mundo, porque el sufrimiento unido a Cristo es la oración más íntima que un alma puede ofrecer.”
— Santa Teresa de Lisieux
“No son las grandes experiencias místicas las que más cuentan, sino la fidelidad: acudir a la oración cuando está árida, al deber cuando se está cansado, al amor cuando cuesta algo verdadero.”
— Santa Teresa de Lisieux