Santos y autores

Los Santos Inocentes

Los Santos Inocentes fueron los niños pequeños de Belén y sus alrededores, de dos años y menos, a quienes el rey Herodes, enfurecido porque los Magos no habían regresado a revelarle el paradero del recién nacido Rey de los judíos, mandó dar muerte con la esperanza de destruir entre ellos al Niño Cristo. Advertido en sueños, José ya había huido a Egipto con el Niño y su Madre, y así el Señor fue salvado, mientras aquellos niños inocentes fueron muertos en su lugar.

La Iglesia los ha honrado desde la antigüedad como mártires —las flores del martirio, en palabras de un antiguo himno, segadas por la trilla de la tormenta en el mismo umbral del alba— pues, aunque demasiado pequeños para profesar la fe con palabras, murieron por Cristo, entregando su vida para que la de Él fuera preservada. Celebrada dentro de la gozosa octava de Navidad, el 28 de diciembre, su fiesta une la inocencia del pesebre con la sombra de la Cruz y los presenta como testigos que pertenecen enteramente al Señor.