La Visitación de la Bienaventurada Virgen María
La Visitación de la Bienaventurada Virgen María celebra el viaje de María, recién convertida en Madre de Dios, a la región montañosa de Judea para visitar a su parienta Isabel, quien en su vejez había concebido un hijo, Juan el Bautista. Según narra el Evangelio de Lucas, cuando María entró en la casa y la saludó, la criatura saltó de gozo en el vientre de Isabel, y esta, llena del Espíritu Santo, exclamó: «Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre».
A este saludo María respondió con el gran himno de alabanza que la Iglesia canta cada tarde, el Magníficat —«Mi alma engrandece al Señor»—, en el que se regocija en Dios su Salvador y proclama su misericordia hacia los humildes y su fidelidad a sus promesas. La fiesta, que honra este encuentro de las dos madres y la santificación del Bautista aún no nacido, se sitúa oportunamente el 31 de mayo, entre la Anunciación en marzo y el nacimiento de Juan el Bautista en junio, e invita a los fieles a llevar a Cristo a los demás como lo hizo María.
Crucis