Blog · 12 de septiembre de 2026
La Profecía de los 100 Años. De León XIII a León XIV
Durante más de un siglo, la Iglesia ha soportado una conmoción extraordinaria: guerras, persecución, colapso moral, pérdida de la fe y una profunda crisis interna.
Dos acontecimientos proféticos resultan especialmente intrigantes al considerarlos juntos: la célebre visión asociada al Papa León XIII y las apariciones de Nuestra Señora de Fátima.
Ninguno de los dos nos permite predecir el futuro con certeza. Pero sus cronologías revelan un patrón notable, que apunta hacia los años 2029–2031.
El Papa León XIII y el Siglo de la Prueba
Según una antigua tradición católica, el Papa León XIII experimentó una extraordinaria visión después de celebrar la Misa en la década de 1880. Relatos posteriores describen que percibió un diálogo entre Cristo y Satanás acerca de un ataque intensificado contra la Iglesia.
En la versión comúnmente repetida, Satanás declaró:
«Puedo destruir tu Iglesia».
Luego pidió mayor poder y de 75 a 100 años para llevar a cabo su obra.
Poco después, León XIII compuso la célebre Oración a San Miguel Arcángel, pidiendo protección contra «la maldad y las asechanzas del demonio».
El diálogo exacto proviene de relatos posteriores y no debe tratarse como una profecía formalmente autenticada. Pero la tradición plantea una pregunta fascinante: ¿cuándo comenzarían esos 100 años?
Algunos cuentan desde el propio León XIII. Otros creen que el ataque principal no se dirigía contra las naciones, sino contra la Iglesia misma: su doctrina, culto, sacerdocio, moral y unidad. Bajo esta interpretación, la crisis interna que estalló a mediados del siglo XX cobra especial relevancia.
Fátima, sin embargo, nos ofrece otra posible cronología de 100 años, y un punto de partida mucho más específico.
Fátima y el Rey de Francia
El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora anunció en Fátima que volvería más tarde para pedir la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado.
Esa petición llegó el 13 de junio de 1929, cuando Nuestra Señora dijo a la Hermana Lucía en Tuy:
«Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado».
Luego, en 1931, la Hermana Lucía relató una advertencia contundente de Nuestro Señor:
«Da a conocer a mis ministros que, dado que siguen el ejemplo del Rey de Francia al retrasar el cumplimiento de mi petición, seguirán también su ejemplo en la desgracia».
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