San Francisco Javier
San Francisco Javier nació el 7 de abril de 1506 en el castillo de Javier, en el reino de Navarra (en la actual España), y murió el 3 de diciembre de 1552 en la isla de Shangchuan, frente a las costas de China. Estudiante en París con ambiciones de éxito mundano, fue conquistado por la insistente amistad de Ignacio de Loyola —«¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?»— y se convirtió en uno de los primeros compañeros de la Compañía de Jesús.
Enviado como misionero a Oriente, pasó el resto de su vida en una labor incansable y heroica: predicando, bautizando y cuidando a los pobres y los enfermos por la India, Sri Lanka, el archipiélago malayo, las islas de las Especias y Japón, al que fue el primero en evangelizar, adaptándose a pueblos y culturas totalmente nuevos para Europa. Se dice que bautizó a decenas de miles de personas, y murió agotado en el umbral de China, anhelando llevar allí el Evangelio. Canonizado en 1622, es honrado, junto con Santa Teresa de Lisieux, como patrono principal de las misiones.
Citas escogidas
“Dame almas, Señor, y guarda para ti todo lo demás.”
“Que ninguna comodidad te retenga cuando hay almas esperando escuchar el Evangelio.”
“Es mejor desgastarse en el servicio de Dios que oxidarse en la ociosidad.”
Crucis