San Lázaro de Betania
San Lázaro de Betania fue hermano de Marta y María y amigo querido de Jesús, en cuya casa de Betania, cerca de Jerusalén, el Señor era a menudo acogido. Cuando Lázaro enfermó y murió, Jesús llegó cuatro días después y, profundamente conmovido, mandó que se quitara la piedra y lo llamó a salir de la tumba con voz potente, y el muerto salió aún atado con las vendas del sepulcro —el mayor de los signos narrados en el Evangelio de Juan, prefiguración de la propia Resurrección de Cristo y de la resurrección prometida a todos los que creen.
Tan asombroso fue este milagro que muchos llegaron a creer en Jesús, y los sumos sacerdotes tramaron dar muerte también a Lázaro. La tradición antigua sostiene que Lázaro llegó a ser obispo y pastor de almas —algunos relatos lo sitúan en Citio, en Chipre; otros, en Marsella, en la Galia— trabajando por el Evangelio hasta su última dormición en el Señor. Honrado en Oriente y en Occidente como testigo del poder de Cristo sobre la muerte, es conmemorado el 17 de diciembre.
Crucis