Santa Petronila
Santa Petronila fue una virgen romana de los primeros tiempos, venerada desde la antigüedad, cuya tumba en la catacumba de Domitila, en la Vía Ardeatina, fue lugar de devoción en la Iglesia primitiva. Un fresco del siglo IV la nombra allí, y una leyenda posterior, tomada de Actas apócrifas, la convirtió en hija, o hija espiritual, del apóstol Pedro —asociación que surgió en parte de la semejanza de sus nombres— y contó su muerte tras elegir la virginidad consagrada antes que el matrimonio.
Por legendaria que sea buena parte de su historia, su culto fue real y notable: sus reliquias fueron trasladadas en el siglo VIII a una capilla junto a la antigua Basílica de San Pedro, que llegó a asociarse con el reino de los francos y más tarde con Francia. Ha sido honrada durante mucho tiempo como patrona de Francia e invocada contra la fiebre. La erudición moderna considera inciertos los detalles de su vida, pero su antigua veneración está bien atestiguada.
Crucis