Santos y autores

San Tarsicio

San Tarsicio (siglo III) fue, según la antigua tradición, un joven acólito de la Iglesia de Roma en tiempos de persecución. Encargado de llevar el Santísimo Sacramento a los cristianos encarcelados o escondidos, fue asaltado por una turba pagana que exigía ver qué llevaba oculto con tanto celo contra su pecho. En lugar de entregar la Eucaristía a la profanación, resistió, y la multitud lo golpeó hasta la muerte, sin hallar nada en sus manos: la sagrada Hostia, sostiene la tradición, había sido preservada de la profanación.

Su historia se conserva en un epitafio poético compuesto por el Papa San Dámaso, quien comparó su muerte con la lapidación de San Esteban. Sepultado en las catacumbas de San Calixto, en la Vía Apia, se convirtió en uno de los más amados mártires romanos primitivos, celebrado en la novela decimonónica Fabiola. Es honrado como patrono de los monaguillos y de los que reciben la primera comunión, modelo de amor reverente al Santísimo Sacramento.